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Quizás os sorprenda a algunos pacientes, leyendo compañeros que dicen movilizar y tratar hígados y estómagos, o viendo compañeros que ponen dietas; pero los fisioterapeutas no podemos tratar todo tipo de problemas. Tenemos límites en nuestro ámbito de actuación que no podemos superar, y hay problemas en los que no podemos ayudar en la resolución. Puede parecer de perogrullo cuando pensamos en problemas como un infarto agudo de miocardio, o en un cólico nefrítico; pero hay problemas graves que, o bien escapan de nuestro ámbito, o bien pueden camuflarse en aparentes procesos o dolores músculo-esqueléticos, y es labor del fisioterapeuta asegurarse de que no se encuentra ante uno de ellos.

¿Y cómo hacemos eso los fisioterapeutas? A través de un sistema que se conoce de banderas clínicas, los fisioterapeutas (y resto de sanitarios) separamos los diferentes factores de riesgo y/o factores que condicionan la recuperación en diferentes colores. Por ejemplo, las “banderas amarillas” se refieren a factores psicosociales del paciente, y las banderas azules a los factores ambientales y contextuales. Pues bien, las primeras banderas que tenemos que identificar son las banderas rojas o red flags, que son aquellos signos y síntomas que nos dan una sospecha de posible enfermedad o proceso grave no diagnosticada y/o de que el problema ante el que nos encontramos no es susceptible de tratamiento fisioterapéutico, al menos hasta descartar este hecho. Para ello, el fisioterapeuta tiene que realizar una actuación que es tan propia del tratamiento como cualquier otra: la derivación.

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Para llegar a tomar la decisión de derivar nos basamos en una concienzuda entrevista clínica con preguntas específicas (especialmente en primera consulta) y en una detallada exploración física, donde podemos encontrar los ya mencionados signos y síntomas de alarma. Podemos tener señales que nos hagan sospechar de una fractura, de un problema vascular, o de un problema visceral, entre otros muchos. En ninguno de estos casos el fisioterapeuta debe actuar hasta descartar dichos procesos, pues o bien no podremos hacer nada por nuestro paciente, o bien podremos incluso empeorar la condición.

En esta situación nuestra labor, como profesional sanitario, debe ser realizar un informe de derivación que se entregará al paciente. En este informe expondremos la anamnesis referida por el paciente y los hallazgos de la exploración, para facilitar el trabajo del compañero a quien derivemos: puede cotejar con su propia exploración y ya tiene una orientación de las sospechas.

Esto, que puede parecer tan normal y lógico, es visto por algunos como “no hacer nada”. Y aquí es donde quiero lanzar el mensaje de fondo de la entrada: la derivación es una actuación terapéutica en sí misma. Si no podemos abordar con seguridad un problema, ya sea porque sospechamos una patología grave, porque puede haber una contraindicación, o porque la patología puede escapar de nuestro ámbito; nuestra obligación para con el paciente es buscar un diagnóstico lo más preciso posible que nos de esa seguridad. Si nuestras sospechas se confirman, habremos ganado tiempo para nuestro paciente, que verá abordado su problema de forma más precoz que si lo hubiéramos “tratado”; y habremos hecho que no gaste dinero inútilmente en un tratamiento que no hubiera resultado efectivo. Si no se confirman dichas sospechas, habremos ganado para nuestro paciente la tranquilidad de que abordamos su problema sin riesgo ninguno.

Y de aquí deriva el segundo mensaje que quiero enviar con esta entrada: dado que la derivación es un acto terapéutico en sí mismo, la consulta en la que se realizada debe ser remunerada como otra cualquiera. Has realizado una entrevista clínica, una exploración y has realizado un informe, en el que el tratamiento, en lugar de un ejercicio, o una movilización, es derivar a otro compañero. Por tanto, has realizado una consulta como cualquier otra. No debe extrañarnos que nuestro fisioterapeuta nos cobre por esa consulta.

¡Si tenéis algún matiz o discrepáis en algo, no dudéis en poner comentarios, que para eso están!

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